Jack Wyrtzen

Después de recibir a Cristo a la edad de 19 años por medio del testimonio de unos amigos, Jack Intercambió un grupo musical que tenía por un estudio bíblico con un grupo de amigos. En sus últimos años Jack solía citar un pasaje de la escritura que caracterizó su vida después de su conversión:

“De modo que si alguno esta en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas”. (2 Corintios 5:17)

Este hombre de Dios se caracterizó por su sed insaciable por la palabra y por una pasión por compartir su fe donde quiera que iba, en las esquinas, en cárceles, en misiones de rescate y en cualquier lugar donde se reunía una multitud cerca de su casa en Woodhaven, Long Island, Nueva York. Por nueve años se ganó la vida vendiendo seguros, pero en su corazón había un fuego por la predicación del evangelio, y lo hacía en cada oportunidad que Dios le daba. Su espíritu tan entusiasta para presentar el evangelio empezó a llamar la atención y en 1940 se le dio un lugar de aire en la estación de radio en la ciudad de Nueva York.

Fue durante ese tiempo que Dios puso un peso en el corazón de Jack para que deje su trabajo y para dar un paso de fe al comenzar el ministerio de Palabra de Vida. Empezó a realizar cruzadas evangelísticas por todo Estados Unidos, en las ciudades principales como también en iglesias rurales. Jack creía que como evangelista debía “tener una vida sobre cualquier reproche, estar rendido a Cristo, tener compasión por los perdidos y una predicación persuasiva”. Ciertamente estas características fueron evidenciadas en la vida de Jack Wrytzen.

Dios bendijo abundantemente la vida de Jack, y el ministerio de Palabra de Vida creció grandemente. Campamentos y centros de conferencias fueron fundados en Nueva York y Florida, los ministerios en el extranjero se expandieron y se desarrollaron los Clubes Bíblicos para jóvenes en cientos de iglesias por todo el país. En 1971, junto con el co director de Palabra de Vida, Harry Bollback, fundó el Instituto Bíblico en Nueva York.

Preocupado por la realidad de muchas organizaciones en cuanto a quien continuaría con el liderazgo del ministerio, Jack decidió darle lugar a hombres más jóvenes, y en 1991 le entregó el mando de Palabra de Vida a George Theis. Jack continuó por los siguientes 5 años predicando, dando consejos, y compartiendo su amor contagioso por el Señor, tanto con adultos como con los jóvenes.

Fue un hombre como pocos, firme en sus convicciones, amado por su espíritu entusiasta y respetado por su vida ejemplar. Su amigo y colaborador Harry Bollback una vez escribió de Jack, “mucho de lo que se ha logrado a través del ministerio mundial de Palabra de Vida nunca fue realmente planeado por Jack. Sin embargo todos esos logros no sucedieron por sí solos, Dios usó un hombre que estaba dispuesto, un hombre que sinceramente amaba y confiaba en Dios, un hombre de una fe explícita y como la de un niño, que simplemente creía que Dios iba a hacer lo imposible”.

Humanamente hablando, se extraña grandemente a Jack, como padre, abuelo, evangelista, amigos, líder visionario, ganador de almas y ejemplo a los que han sido bendecidos por su ministerio. De una perspectiva eterna, pocos hombres han impactado el mundo como Jack, el solía decir “hay dos cosas que son eternas, la palabra de Dios, y las almas de las personas”.

José Jordan

José Jordan llegó a conocer a Cristo como su Salvador personal por la influencia de Don Kelso, un hombre de negocios cristiano de la ciudad de Lakeland, Florida. Don Kelso tenía un interés especial por José y en el año 1961 lo envío a la isla de Palabra de Vida en Schroon Lake, Nueva York. Al llegar al campamento José escuchó la predicación del evangelio de parte de Jack Wyrtzen, fundador de Palabra de Vida Internacional, y Dios cambió la vida de ese joven problemático a una vida que deseaba ser utilizada por Dios, alcanzando a otros. En el año 1969 se casó con Melva, una joven a la que había conocido cursando sus estudios bíblicos, y juntos fueron aceptados como misioneros de Palabra de Vida. Dos años después, el 4 de Enero de 1971, José y Melva Jordan llegaban a Argentina con una profunda convicción del llamado de Dios para sus vidas y con el deseo de alcanzar a la juventud de este país con el evangelio de Jesucristo.

Ya en Argentina José y Melva comenzaron a alcanzar jóvenes a través de diferentes programas y actividades, pero especialmente a través de un discipulado personal en el cual trasmitían su amor por Dios y un espíritu para Su obra.

Muchos de esos jóvenes se prepararon y llegaron a ser parte del ministerio de Palabra de Vida como misioneros, no solamente en Argentina sino también en todo el mundo.

En el año 1972 se realiza el primer campamento de Palabra de Vida Argentina en Córdoba y en noviembre de ese mismo año se compra la propiedad en Monte. En febrero de 1973 se lleva a cabo el primer campamento en esta propiedad con una semana para el equipo y dos para campamentistas. En 1975 comienza el Instituto Bíblico en Buenos Aires y unos meses después, en abril de 1976, en la propiedad de Monte. Pero Dios quería hacer mucho más a través de sus vidas, y pone en el corazón de José la visión de alcanzar Latinoamérica y el mundo. Hoy en día el Instituto Bíblico cuenta con 600 alumnos de más de 32 países del mundo, y 27 de los 51 países donde se encuentra establecido el ministerio de Palabra de Vida tienen directores graduados en esta casa de estudio.

Dios en su voluntad llevó a José y Melva nuevamente a Schroon Lake en diciembre de 1990 estableciendo como Directores de Palabra de Vida Argentina a Dan E. Nuesch y a Andrés Fernández Paz, los hombres que él alcanzó e influyó a través de su vida y ministerio. En 1990 fue nombrado Director Ejecutivo de Palabra de Vida Internacional dirigiendo la obra en todos los países donde se encuentra establecido el ministerio y continuando con la visión de Jack Wrytzen. Su ejemplo como director, maestro, esposo, padre y amigo ha influido a muchos, y su enseñanza continúa influyendo a miles de personas alrededor del mundo.